Hace tiempo me estoy debatiendo mentalmente sobre qué tema que
escribir, pero siempre termino en la conclusión que no tengo algo que escribir. Pero si he concluido, y es que en este
tiempo que tuve para mí, para reflexión y meditación introspectiva encontré de
mi misma que aunque muchas cosas no sean cómodas o simplemente no este cien por
ciento segura de todo, puedo confiar en mi instinto y él me dice que estoy en
el lugar correcto y en el momento correcto; que no estoy dando ningún paso en
falso en la vida y que no los seguiré dando si confió en mi corazón.
Una persona una vez me dijo que un Deja Vú
(esa sensación que todos alguna vez experimentamos de "esto ya lo
viví") no es nada más que una forma de entender sobre el destino y de que
estamos en el momento correcto. En los últimos tiempos he tenido esa sensación
constantemente, tal vez es una forma cósmica de entender que no debo dejar lo
que estoy haciendo.
Encaminarse en la vida y ubicar el lugar
correcto no siempre es fácil, y no siempre la primera impresión es la correcta,
pero a veces es simplemente una forma de comprender por donde tenemos que
marchar, nunca dejar que un mal día o una negativa nos quite del camino y nos
obligue a rendirnos, sino que nos obligue a luchar y continuar con
perseverancia, nunca dudar de nuestra valía y sepan que muchas veces una
negativa es solamente una forma que tiene la vida de hacernos comprender que
ese no es el lugar que debíamos estar.
Tener sentido de la adaptabilidad es sumamente importante, nunca
encerrarse en una idea o un lugar, porque nunca se sabe que maravillas nos
esperan en otros lugares si no tenemos curiosidad y adaptabilidad, poder
convertirnos en agua, tan pura y cristalina, ella hace su camino entre las
piedras y cuando algo la bloquea encuentra uno nuevo.
Cuatro años atrás me hubiera gustado que alguien me dijera lo
mucho que iba a cambiar mi vida desde entonces, pero también me hubiera gustado
saber todo lo que tendría que hacer para llegar a mi pasión, que a veces el
azar es no es tan fortuito, sino que es la ilusión de que así lo es.
Que alguien hace tres años me hubiera dicho que el lugar donde
estaba era un inicio de algo grande y hace dos que dudar si tomaste la decisión
correcta no es a lo que debamos temer sino que forma parte de la incertidumbre y
que muchas veces, nos guía a algo mejor, también que las oportunidades son
únicas y que jamás debemos dejar que miedo a perder nos saque del juego, y que
la perseverancia es la mejor forma de seguir adelante aunque la adversidad sea
grande.
Que hace un año alguien me dijera que una mente fuerte reside en
el poder que tiene cada uno de no dejarse influenciar y ser fiel a uno mismo,
que nadie es dueño de la verdad absoluta pero cada uno tiene su verdad y debes
ser fiel a ella. Todos tenemos diferentes verdades, como tenemos diferentes
ideales, visiones y sueños, saber que todos son válidos por igual y que el secreto más grande de
todos no es el “El Secreto” sino que el poder de la humildad y el respeto son
los valores más importantes, todos somos diferentes y estamos destinados de
maneras diferentes, que el consejo o la sabiduría de alguien jamás está de más,
especialmente si esa persona tiene más experiencia que nosotros.
Hace seis meses que soñar grande, ambicionar y competir no son
valores a los que haya que temerles por creencia de que implican pisotearle la
cabeza a alguien sino que de forma sana son valores de crecimiento y como
personas eso es lo que nos hace llegar lejos; comprender que el éxito no es el
dinero, sino la satisfacción que algo nos produce, el comprender que la
felicidad se conforma por hacer exacto lo que deseas hacer ya sea en algo
pequeño como en algo más grande.
Hace tres meses que no debo temerle a terminar algo, a veces debes
poner en una balanza tus intereses y pesar cual es más importante para uno, y
saber que a veces cerrar una puerta no es definitivo ni es el fin del mundo,
sino que una forma de abrir una puerta nueva aún mejor, y que dejar ese
capítulo de tu vida no significa rendirse o ser débil, sino el reconocer que
existe algo más importante.
Y hace una semana, alguien me dijera que aunque no tuviera tema
para escribir tendría algo que comprender, algo que aprender y algo que sé que
me llevará a mejores sitios, y que mi nuevo secreto… es el jamás dejar de soñar
que se puede.