Evolución
e involución de la composición estética.
Si
uno se pone a observar desde el 2000 hasta el día de hoy, ya pasada la primera
década del siglo XXI, particularmente a partir del 2006 en adelante, se puede
notar una evolución y una involución de los aspectos estéticos que componen la
imagen corporal de las juventudes y mismo de la moda. Hasta el 2005 podría casi
decirse que la característica básica de la moda y los planteos estéticos
creados, fue el paulatino abandono de aquello perteneció al siglo XX; los
primeros años (o hasta donde llega mi memoria) tuvieron altas reminiscencias de
aquellos gustos por la moda ochentera y noventera, hasta llegar al punto donde
ese concepto se fue abandonando casi por completo. Durante este período corto
de tiempo se logró crear estilos claramente diferenciados de una mentalidad
humana evolutiva, que buscaba desprenderse de lo anterior, no con esto no
quiero decir que no hubieran colecciones de marcas de diseño que no tomaran
elementos o inspiraciones en la historia de la moda, no, no digo eso, si quiero
dejar en claro que en lo que he observado se puede comprobar una cabeza que
quería romper con el esquema y recrear un siglo, en casi todas, me animo a
decir las cabezas creativas que nos vende la industria de la moda.
Pasan
los primeros años del siglo, y con él llegan los adelantos tecnológicos, estos,
no llegaron de manera paulatina, sino
que en cuestión de diez años, el boom tecnológico y el desarrollo de la
industria electrónica ha sido progresivo y sistemático, logrando avanzar y
desarrollarse más que en todo el siglo anterior, y como lo seguirá haciendo. El
flujo de la información se ha vuelto sin duda alguna más rápido y certero, la
información del mundo, los acontecimientos y eventos de cualquier naturaleza
llegan más rápido que en el siglo anterior; todos estamos conectador por una
gran intranet y páginas que nos crean la ilusión de que estamos todos
conectados (ya dígase Facebook, Google+, Twitter, Tumblr, Skype, etc.), por
estos medios, nos sentimos más conectados que si una recurre a las viejas
usanzas del lápiz el papel, o mismo una tarde al sol o frente a una taza de
café. No critico estos nuevos medios de expresión y conexión social, pues como
si bien tienen de malo que de ellos llegue el tono impersonal, el desecho del “cara
a cara”, pero si con estas redes sociales podemos acentuar la observación de
como la sociedad evoluciona/involuciona desde lo psicológico hasta lo estético,
y su vez como el compartir la información de manera veloz colabora en que la industria
de la moda pueda acceder de manera más rápida por sobre las tendencias que el
mundo actual demanda o simplemente adelantar una nueva mentalidad que la
sociedad este adquiriendo.
Mismo,
como aparecen estas sociedades ocultas en el internet, la tecnología e insumos
que se necesitan para adquirir estos servicios se adelantan, las computadoras
personales se hacen más sofisticadas y aparecen elementos que pretender crear
tecnologías más interactivas con el usuario, ya mismo podemos observar este
fenómeno desde el ingreso a las generaciones de jóvenes actuales con las
tecnologías 3G, han creado celulares de tecnología táctil que permiten al
usuario disfrutar del recorrido virtual de estos aparatos, o mismo con sensores
de movimiento, objeto, que llego al mercado en los últimos tres o cuatro años,
cuando muchos, en mi generación (lo que tenemos de veinte hacía arriba) podemos
recordar que un celular era algo en sus principios enormes, del tamaño de un
ladrillo, pesado como el que más y con suerte servía para llamar, los que,
vivimos nuestra adolescencia dentro del 2000 los celulares si bien eran más
pequeños y más cómodos para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama,
el más sofisticado, tenía para mandar mensaje de texto, linternita y con suerte
el juego de la viborita; más adelante llegaron los teléfonos con pantalla color
y más adelante aun los que tenían cámara digital, que tenían una pésima
calidad, pero para nosotros era el lujo del siglo XXI, una de las tantas
maravillas de la tecnología. Hoy día, niños con diez años tienen celulares tan
sofisticados, que yo con esa edad, ni siquiera lo hubiera imaginado, era algo totalmente
lejano a mí, llenos de aplicaciones que a veces uno no termina de comprender,
pero simplemente sabemos que a medida que más tengas más “en la onda” estás. A su
vez, esta juventud demanda no solo más avances en lo electrónico sino también
en lo que viene a lo estético.
Bien,
todos estos avances de la tecnología han traído un acceso a la información más
fluido, y nos han transformado en la generación del “aquí y ahora”; de los
procesos instantáneos, pero esto, nos ha generado un vacío emocional y
psicológico que de alguna manera nos hemos visto en la necesidad de llenar, he
de ahí que se podría entender que los insumos y aplicaciones tecnológicos crecen
en demanda y seguirán creciendo ya que nos llena de alguna manera el vació
creado. La industria de la moda, también ha llegado a un vació, un vació
emocional, se ha encontrado con una generación carente de valores, por lo cual
el planteo estético creado a partir de estos últimos años ha sido algo casi
nacido en las épocas del renacimiento: en volver a tomar lo pasado, lo que
algunos hasta llaman curiosamente “vintage”. La vuelta de los aspectos
estéticos de la moda de la mitad del siglo XX en adelante, ha a su vez generado
la nueva sensación de libertad en las juventudes y han (con más éxito algunos
que otros) resurgido de ello algunos valores perdidos antes. Movimientos
ambientalistas, o cultos a la juventud ya perdidos, o defensa de los derechos
de todos los estilos de vida, pero en estos valores, quiero tomar el incremento
dentro de la juventud del “afloramiento” de la comunidad homosexual, bisexual,
transgénero, etc., particularmente dentro de la adolescencia. No creo que este
crecimiento de la aceptación/negación de la comunidad gay en el mundo sea acto
de casualidad; de hecho observando la moda en el período comprendido entre el
2011-2013 y los llamados “Neo Hipsters” han creado una estética adolescente
industrializada de conceptos que los hacen pertenecer y generar una identidad
de “todo aquello que era anormal, ahora es normal”, cuando en realidad ellos
mismos se vuelven parte de lo mismo y la única cosa:
#Me entiendo como una persona a la moda porque cumplo requisitos
prácticos para pertenecer a un todo, sin embargo niego esto, para parecer parte
de lo otro. O al menos, eso pasa por gran parte de la cabeza juvenil.
Sin
embargo estos jóvenes no se han parado a pensar en cómo el afloramiento de la
diversidad sexual y la mentalidad del “ser y no ser” han cambiado el valor de
la estética en sí mismo y como a su vez destruido la estética
femenina/masculina. Se han creado entre ellos seres andróginos, niños y niñas
conjugados en un único cuerpo en el cual, ya de por sí, por su desarrollo, es
difícil reconocer a que sexo pertenecen. Pero esto, es algo que ocurre desde mi
propia generación, ejemplifico: recuerdo un tiempo que estuvo muy de moda en el
Río de la Plata (en el 2006/7 yo en este entonces tenía 15/16) las tribus
urbanas identificadas como “Floggers” “Glams” y los “Emos” las dos primeras
eran completamente nuevas y algo completamente radical a lo que venía siendo la
moda, la tercera era un remake de la tribu nacida en los ochenta, con ideología
cargada con gran emotividad y deseas psicóticos suicidas, pero si bien en lo
visual ambas tribus tenían enormes diferentes, ambos compartían un factor común
dentro de la juventud que pertenecíamos a ellos, era la estética andrógina que
habíamos creado: ambos compartían el gusto común de la delgadez y el ocultar
una parte del ser, gruesas capas de maquillaje y ropas unisex creaban una
visual, en la cual, realmente, era difícil distinguir quien de ellos era hombre
y mujer, y bien por definición sabemos que una tribu urbana, sus más
importantes características es que para pertenecer al todo se deben “cumplir”
requisitos que te integren en su pequeña comunidad. Con ellos obviamente,
también llego la antesala de lo que después sería la revolución de las redes
sociales, pero desde aquel entonces podíamos observar estéticas travestidas. En
un escrito de Platón, él nos cuenta que antes del mundo ser mundo como lo
conocemos existían tres sexos: uno que representaba lo más masculino, otro que
era lo más femenino, y otro que se encontraba en la intersección de ambos, todo
lo andrógino. Los jóvenes, insisten en que sus cuerpos se conviertan de manera barroca
y grotesca en algo fusionado, ya no solo existe el acto de emperifollarse por
el simple hecho de agradar a su sexo opuesto, o al mismo en defecto, sino que
nos estamos convirtiendo en el sexo opuesto.
No
es alarmante, ni preocupante, pero si, podemos concluir por observación, que
muy pronto, la moda o la necesidad del culto juvenil, nos convertirá
paulatinamente en el sexo opuesto, los hombres dibujaran cuerpos más femeninos
que las que realmente nacimos mujeres, y las mujeres se transfiguraran en lo
más masculino, que lo masculino mismo. Lentamente nos vamos convirtiendo en
monstruos barrocos y con ellos arrastramos todo lo que se encuentre a su paso. Quiero
suponer que esto en algún futuro no representará una amenaza a los géneros
verdaderos, ni que represente una burla al verdadero transgénero, pero si como
llamado de atención de: no convertir un estilo de vida en moda, en la
actualidad, una imagen en Facebook me hizo pensar (y su mucha razón) que en la
actualidad la moda es:
#Pelirroja, que escucha Skrillex, lesbiana, vegetariana, skater, que
come Nutella, toma café en Starbucks, lee a Pablo Coelho, compra Vans, compra
una cámara fotográfica de 1000 px, tiene Tumblr, Twitter, Facebook, Google+ y
casi cualquier red social existente en la internet, gamer, que le gusta el
anime, le gusta el metal. Y a todo esto le agrego: es Hipster, pero insiste que
nos Hipster para acentuar que lo es.
¿Tiene sentido? Para
mí no.
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