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Ser y no ser.

28.2.13



Evolución e involución de la composición estética.

Si uno se pone a observar desde el 2000 hasta el día de hoy, ya pasada la primera década del siglo XXI, particularmente a partir del 2006 en adelante, se puede notar una evolución y una involución de los aspectos estéticos que componen la imagen corporal de las juventudes y mismo de la moda. Hasta el 2005 podría casi decirse que la característica básica de la moda y los planteos estéticos creados, fue el paulatino abandono de aquello perteneció al siglo XX; los primeros años (o hasta donde llega mi memoria) tuvieron altas reminiscencias de aquellos gustos por la moda ochentera y noventera, hasta llegar al punto donde ese concepto se fue abandonando casi por completo. Durante este período corto de tiempo se logró crear estilos claramente diferenciados de una mentalidad humana evolutiva, que buscaba desprenderse de lo anterior, no con esto no quiero decir que no hubieran colecciones de marcas de diseño que no tomaran elementos o inspiraciones en la historia de la moda, no, no digo eso, si quiero dejar en claro que en lo que he observado se puede comprobar una cabeza que quería romper con el esquema y recrear un siglo, en casi todas, me animo a decir las cabezas creativas que nos vende la industria de la moda.

Pasan los primeros años del siglo, y con él llegan los adelantos tecnológicos, estos, no llegaron  de manera paulatina, sino que en cuestión de diez años, el boom tecnológico y el desarrollo de la industria electrónica ha sido progresivo y sistemático, logrando avanzar y desarrollarse más que en todo el siglo anterior, y como lo seguirá haciendo. El flujo de la información se ha vuelto sin duda alguna más rápido y certero, la información del mundo, los acontecimientos y eventos de cualquier naturaleza llegan más rápido que en el siglo anterior; todos estamos conectador por una gran intranet y páginas que nos crean la ilusión de que estamos todos conectados (ya dígase Facebook, Google+, Twitter, Tumblr, Skype, etc.), por estos medios, nos sentimos más conectados que si una recurre a las viejas usanzas del lápiz el papel, o mismo una tarde al sol o frente a una taza de café. No critico estos nuevos medios de expresión y conexión social, pues como si bien tienen de malo que de ellos llegue el tono impersonal, el desecho del “cara a cara”, pero si con estas redes sociales podemos acentuar la observación de como la sociedad evoluciona/involuciona desde lo psicológico hasta lo estético, y su vez como el compartir la información de manera veloz colabora en que la industria de la moda pueda acceder de manera más rápida por sobre las tendencias que el mundo actual demanda o simplemente adelantar una nueva mentalidad que la sociedad este adquiriendo.

Mismo, como aparecen estas sociedades ocultas en el internet, la tecnología e insumos que se necesitan para adquirir estos servicios se adelantan, las computadoras personales se hacen más sofisticadas y aparecen elementos que pretender crear tecnologías más interactivas con el usuario, ya mismo podemos observar este fenómeno desde el ingreso a las generaciones de jóvenes actuales con las tecnologías 3G, han creado celulares de tecnología táctil que permiten al usuario disfrutar del recorrido virtual de estos aparatos, o mismo con sensores de movimiento, objeto, que llego al mercado en los últimos tres o cuatro años, cuando muchos, en mi generación (lo que tenemos de veinte hacía arriba) podemos recordar que un celular era algo en sus principios enormes, del tamaño de un ladrillo, pesado como el que más y con suerte servía para llamar, los que, vivimos nuestra adolescencia dentro del 2000 los celulares si bien eran más pequeños y más cómodos para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama, el más sofisticado, tenía para mandar mensaje de texto, linternita y con suerte el juego de la viborita; más adelante llegaron los teléfonos con pantalla color y más adelante aun los que tenían cámara digital, que tenían una pésima calidad, pero para nosotros era el lujo del siglo XXI, una de las tantas maravillas de la tecnología. Hoy día, niños con diez años tienen celulares tan sofisticados, que yo con esa edad, ni siquiera lo hubiera imaginado, era algo totalmente lejano a mí, llenos de aplicaciones que a veces uno no termina de comprender, pero simplemente sabemos que a medida que más tengas más “en la onda” estás. A su vez, esta juventud demanda no solo más avances en lo electrónico sino también en lo que viene a lo estético.

Bien, todos estos avances de la tecnología han traído un acceso a la información más fluido, y nos han transformado en la generación del “aquí y ahora”; de los procesos instantáneos, pero esto, nos ha generado un vacío emocional y psicológico que de alguna manera nos hemos visto en la necesidad de llenar, he de ahí que se podría entender que los insumos y aplicaciones tecnológicos crecen en demanda y seguirán creciendo ya que nos llena de alguna manera el vació creado. La industria de la moda, también ha llegado a un vació, un vació emocional, se ha encontrado con una generación carente de valores, por lo cual el planteo estético creado a partir de estos últimos años ha sido algo casi nacido en las épocas del renacimiento: en volver a tomar lo pasado, lo que algunos hasta llaman curiosamente “vintage”. La vuelta de los aspectos estéticos de la moda de la mitad del siglo XX en adelante, ha a su vez generado la nueva sensación de libertad en las juventudes y han (con más éxito algunos que otros) resurgido de ello algunos valores perdidos antes. Movimientos ambientalistas, o cultos a la juventud ya perdidos, o defensa de los derechos de todos los estilos de vida, pero en estos valores, quiero tomar el incremento dentro de la juventud del “afloramiento” de la comunidad homosexual, bisexual, transgénero, etc., particularmente dentro de la adolescencia. No creo que este crecimiento de la aceptación/negación de la comunidad gay en el mundo sea acto de casualidad; de hecho observando la moda en el período comprendido entre el 2011-2013 y los llamados “Neo Hipsters” han creado una estética adolescente industrializada de conceptos que los hacen pertenecer y generar una identidad de “todo aquello que era anormal, ahora es normal”, cuando en realidad ellos mismos se vuelven parte de lo mismo y la única cosa:

                #Me entiendo como una persona a la moda porque cumplo requisitos prácticos para pertenecer a un todo, sin embargo niego esto, para parecer parte de lo otro. O al menos, eso pasa por gran parte de la cabeza juvenil.

Sin embargo estos jóvenes no se han parado a pensar en cómo el afloramiento de la diversidad sexual y la mentalidad del “ser y no ser” han cambiado el valor de la estética en sí mismo y como a su vez destruido la estética femenina/masculina. Se han creado entre ellos seres andróginos, niños y niñas conjugados en un único cuerpo en el cual, ya de por sí, por su desarrollo, es difícil reconocer a que sexo pertenecen. Pero esto, es algo que ocurre desde mi propia generación, ejemplifico: recuerdo un tiempo que estuvo muy de moda en el Río de la Plata (en el 2006/7 yo en este entonces tenía 15/16) las tribus urbanas identificadas como “Floggers” “Glams” y los “Emos” las dos primeras eran completamente nuevas y algo completamente radical a lo que venía siendo la moda, la tercera era un remake de la tribu nacida en los ochenta, con ideología cargada con gran emotividad y deseas psicóticos suicidas, pero si bien en lo visual ambas tribus tenían enormes diferentes, ambos compartían un factor común dentro de la juventud que pertenecíamos a ellos, era la estética andrógina que habíamos creado: ambos compartían el gusto común de la delgadez y el ocultar una parte del ser, gruesas capas de maquillaje y ropas unisex creaban una visual, en la cual, realmente, era difícil distinguir quien de ellos era hombre y mujer, y bien por definición sabemos que una tribu urbana, sus más importantes características es que para pertenecer al todo se deben “cumplir” requisitos que te integren en su pequeña comunidad. Con ellos obviamente, también llego la antesala de lo que después sería la revolución de las redes sociales, pero desde aquel entonces podíamos observar estéticas travestidas. En un escrito de Platón, él nos cuenta que antes del mundo ser mundo como lo conocemos existían tres sexos: uno que representaba lo más masculino, otro que era lo más femenino, y otro que se encontraba en la intersección de ambos, todo lo andrógino. Los jóvenes, insisten en que sus cuerpos se conviertan de manera barroca y grotesca en algo fusionado, ya no solo existe el acto de emperifollarse por el simple hecho de agradar a su sexo opuesto, o al mismo en defecto, sino que nos estamos convirtiendo en el sexo opuesto.

No es alarmante, ni preocupante, pero si, podemos concluir por observación, que muy pronto, la moda o la necesidad del culto juvenil, nos convertirá paulatinamente en el sexo opuesto, los hombres dibujaran cuerpos más femeninos que las que realmente nacimos mujeres, y las mujeres se transfiguraran en lo más masculino, que lo masculino mismo. Lentamente nos vamos convirtiendo en monstruos barrocos y con ellos arrastramos todo lo que se encuentre a su paso. Quiero suponer que esto en algún futuro no representará una amenaza a los géneros verdaderos, ni que represente una burla al verdadero transgénero, pero si como llamado de atención de: no convertir un estilo de vida en moda, en la actualidad, una imagen en Facebook me hizo pensar (y su mucha razón) que en la actualidad la moda es:

                #Pelirroja, que escucha Skrillex, lesbiana, vegetariana, skater, que come Nutella, toma café en Starbucks, lee a Pablo Coelho, compra Vans, compra una cámara fotográfica de 1000 px, tiene Tumblr, Twitter, Facebook, Google+ y casi cualquier red social existente en la internet, gamer, que le gusta el anime, le gusta el metal. Y a todo esto le agrego: es Hipster, pero insiste que nos Hipster para acentuar que lo es.

  ¿Tiene sentido? Para mí no.